El Destino – De cómo un evento o una decisión, cambian el resto de las piezas de una vida.

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Estoy en un proyecto nuevo muy interesante y le hice una entrevista en video a mi propia madre (ya publicaré un enlace para verlo) en la que contó cosas que no sabía de ella.
Uno de sus hermanos (eran 5, sólo queda ella) comenzó de muy pequeño a tocar el violín. Aparentemente era un niño prodigio y su padre –mi abuelo-, quien además era cantante, decidió dejar una vida de comodidades que le prodigaba su estudio de fotografía en el interior del país, y mudarse a la Capital, Buenos Aires, para exponer a su hijo a los mejores profesores disponibles.
Como sucede a menudo, las cosas no salieron como estaba planeado: la situación económica de la familia se deterioró notablemente, pasaron necesidades de todo tipo y al tiempo, mi tío, harto del exigente régimen al que su talento lo había condenado, un día se rebeló, rompió de un golpe -al mejor estilo rock and roll- su preciado violín y eso fue el fin de su talento natural y de una probablemente brillante carrera musical.
Cuando escuché la historia, me pregunté cuán diferente habría sido la vida de mi madre si mi abuelo no hubiese tomado esa decisión.
También pensé que si mi mamá no se mudaba a Buenos Aires, ella no habría conocido a mi papá y yo no estaría plasmando lo que estoy escribiendo en este instante por la simple razón de que no existiría.
Así que, a veces, el sacrificio ajeno y propio, sirven para obtener resultados que de otra manera no existirían.
En este caso, me habría perdido de haber nacido, y eso nunca jamás se lo perdonaría a mi mamá.
Dedicado a mi viejita, con humor y con amor.