No Te Mueras Sin Decirme A Donde Vas (1)

Tengo buen oído pero no he superado la categoría de “cantante de ducha”. Sin embargo cuento entre mis tesoros amistosos a muchos músicos y cantantes, a quienes admiro profundamente.

Tampoco soy directora de cine, pero he coleccionado una serie de “ellos” que han enriquecido mi vida.

Por alguna razón que será eternamente misteriosa, dos directores amigos fallecieron inesperada y prematuramente, dejándome para siempre en ese estado de ‘conversación pendiente’.

Uno fue Fabián Bielinsky (2). Nos conocimos allá a fines de los 70, ambos éramos muy jovencitos. El, asistente de asistente de producción. Yo modelo. Creo que no se me acercaba mucho porque seguramente se sentía intimidado por mi juventud y desparpajo. Muchos años después vi Nueve Reinas y El Aura, dos fenomenales películas que dirigió. “Algún día lo llamaré para felicitarlo”, pensé entonces.

A finales del 2005, viajé de visita a Buenos Aires y, montada en un taxi porteño vi en medio del tráfico una camioneta blanca con su nombre, era de su productora de cine. Una clara señal. No sabía si me recordaba. Lo busqué y le escribí un mail, ya desde Miami, para felicitarlo por lo talentoso. Me contestó emocionado. Sorpresivamente se acordaba de mí mucho más que yo de él y estaba gratamente agradecido con mi comunicación. Intercambiamos unos pocos emails con la promesa de encontrarnos a tomar un café la próxima vez que coincidiéramos en una ciudad. Pocos meses después fallecía inesperadamente en un hotel de Brasil.

Conocí a Eduardo Mignona(3) entrevistándolo para un programa de TV que conducía. Qué tipo cálido, inteligente y sensible. Quedamos en contacto y cada muerte de obispo, cuando regresaba a visitar a mis padres en Buenos Aires, nos hacíamos un ratito para intercambiar novedades. No hablábamos de la familia –de hecho nunca conocí a su esposa o hijos ni él a mi entonces marido ni hija-. Hablábamos de películas, de libros, de vivencias pasadas. Era como abrir un libro animado, o un audio/video libro. Muy sencillo y humilde, pero culto, divertido y profundo.

Me encantaban esas charlas. Así que antes de uno de tantos viajes, le mandé un mensaje diciéndole que llegaría a Baires a ver si se hacía un ratito para vernos. No me contestó. Me pareció raro. Insistí. Y nada. Silencio de radio. Pasó el tiempo, no sé cuánto. ¿Un año quizás? ¿Más? Y de repente, se murió sin decirme a donde iba.

No se si por coquetería ya que el maldito cáncer suele ser muy cruel, o por enojo con su suerte, decidió desaparecer de la vida publica, dejándome a mí y seguramente a muchos más, en la parte externa de su círculo íntimo.

Es desolador no poder despedirse. Me ha pasado muchas veces.

Cuando vivía en NYC, un productor con quien habíamos trabajado en Miami, Rick Rivero, se contagió Sida, una sentencia de muerte de la época. En ese momento ser gay y tener Sida conllevaba un estigma intolerable. Él escondió su situación. Era fácil saberlo: afuera de la puerta de su habitación del hospital, decía claramente: “paciente con infección A.I.D.S. No tocar, no compartir bebidas, etc.”.

En nuestro acuerdo tácito, él hacía silencio y yo me hacía la tonta. Un día se murió sin darme la oportunidad de decirle que no me hacía ninguna diferencia que fuese gay ni que tuviese cualquier enfermedad. Que lo quería igual. Se fue para siempre sin despedirse como se debe.

Esa brutal sensación de quedarte con cosas para decir o para hacer, como un abrazo eterno.

Por eso a mis amigos y seres queridos, les digo continuamente que los quiero. A veces me miran raro. A veces contestan rápidamente -para no quedarse atrás- que ellos también me quieren.

Date vuelta y decírselo a quien está al lado tuyo concentrándose en su celular. Llama a tus padres, familiares, amigos y decílo en voz alta. Ya. No hay tiempo que perder.

Cuando se mueran no te dirán a dónde van.

 

(1) título de una película de Eliseo Subiela

(2) https://es.wikipedia.org/wiki/Fabi%C3%A1n_Bielinsky (3)https://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Mignogna

Mi Paso por Hola TV!

IMG_6678 (1)
He estado meditando sobre la mejor forma de expresarme para despedirme del público que durante tanto tiempo me acompañó por la pantalla de Hola TV, por eso recién escribo ahora.
Voy a contar cómo fue que terminé trabajando con ellos. Como quizás muchos de ustedes sepan soy la dueña de Best Florida Talents, LLC, una agencia de talentos (modelos y actores). Cuando Hola TV estaba gestándose me presenté allí para mostrar a mi gente…y por esas cosas que tiene la vida, Raúl Diez comenzó a hacerme preguntas que no tenían que ver con mis chicas sino conmigo. De alguna forma se enteró de mi pasado como periodista y llegó a preguntarme “cual seria mi trabajo de ensueño” a lo cual contesté: “hacer entrevistas, donde pueda averiguar que mueve a esa persona, que la hace sentir, cuáles son las experiencias que la han marcado” y seguí hablando de lo que me apasiona hacer. ¡Mi sorpresa fue mayúscula cuando ninguna de las bellas y talentosas señoritas que represento quedó elegida y me llamaron a mi a hacer una audición! Y quedé seleccionada para hacer “En Exclusivo”, un programa que me devolvió muchas cosas que creía perdidas. Me reconcilié con mi profesión, conocí gente absolutamente maravillosa de ambos lados de la pantalla que guardaré por siempre en mi corazón y volví a trabajar frente a una pantalla, cosa que creí hasta ese momento que formaba parte del pasado.
También fui invitada como colaboradora para Mundo Hola. Confieso públicamente que fue un durísimo aprendizaje ya que jamás había hecho periodismo ni de espectáculos ni de realeza ni de moda. Fue muy duro pero valió el esfuerzo. Ambos programas llegaron en un momento justo: mi hija había volado del nido y me mantuvieron ocupada y me ayudaron en un período tan difícil.
Un día, el canal no pudo afrontar más los gastos de un programa carísimo como “En Exclusivo” que nos llevaba junto a mi productor Sergio Mercadé a volar por todo el mundo tras los personajes entrevistados. Seguí disfrutando y aprendiendo en “Mundo Hola” hasta que los directivos del canal decidieron tomar otro rumbo. Así es este negocio. A todo el equipo nos dio mucha tristeza dejar de hacerlo, pero, como tantas cosas en la vida, los cambios son el espacio que uno deja abierto para que puedan entrar cosas nuevas.
Estoy muy agradecida con Hola TV por la extraordinaria oportunidad que me dieron, por haber confiado en mí y por la posibilidad de haber llenado mi cajita de tesoros de gente maravillosa con quienes tuve la suerte de trabajar.
A todo ese publico fiel, maravilloso y cariñoso, un enorme agradecimiento y nos seguiremos viendo en algún camino que seguramente nos espera a la vuelta de la esquina. A todos: GRACIAS desde el corazón!

Adictos al Conflicto

Angry twenty something couple yelling at each other

Hay un viejo chiste que me encanta.

Se encuentran dos personas y una le pregunta a la otra: ¿cual es tu fórmula para la felicidad?

El segundo contesta: “nunca discuto”.

El primero retruca: “¡cómo! ¡Eso es imposible!”

A lo que el segundo dice: “Tienes razón. No será eso entonces”.

Ojalá pudiese usar la sabiduría de ese cuentito más seguido. Hay muchas personas que hacen exactamente lo contrario. Son como seguidores de la secta de “Adoración del Conflicto”.

Todos hemos conocido alguna pareja que permanece junta a pesar de constantemente verse involucrada en peleas, conflictos y hasta agresiones muy desagradables e incómodas de presenciar.

Claro que “se necesitan dos para bailar el tango”. Tiene que haber una voluntad de ambas partes para que exista un conflicto. Alguien lo inicia, pero si la otra persona no logra o intenta al menos cortarlo desde la raíz, irá escalando. No hablo de ninguna forma de una relación abusiva, en la cual un hombre, por ejemplo, llega a su casa, inventa una historia supuesta basada en sus dudas o inseguridad o enfermedad de celos y ataca a una mujer indefensa. No. Hablo de parejas o personas que pueden ser hermanos o madre e hija o hijo, quienes siempre tienen una razón para enfrentarse. Quizás un compañero de trabajo o hasta alguien a quien sólo conocemos a través de las redes sociales y que jamás tiene algo positivo para decir…aunque siempre tiene una opinión.

Así como hay adictos al alcohol o al cigarrillo, hay adictos al conflicto. No pueden vivir sin él y muchas veces (por no decir casi siempre) culpan a la otra persona por el origen o por la acción de la pelea.

La única solución para ese tipo de relaciones, si es que quien me lee intenta salir de una de ellas…es la separación. Uno puede tratarse, ir al sicólogo o siquiatra, tratar de hacer todo lo posible para calmar a la otra persona, pero como en toda adicción, nada cambiará hasta que el adicto decida hacer algo para modificar su conducta.

Conocí un hombre (ex amigo) a quien confrontar le daba una satisfacción personal, una especie de sensación de batalla ganada y de poder. Y hasta he tenido más de una relación personal con ésas características. Puede ser una trampa muy difícil de dejar. Pero se puede. Y de todo se aprende. En mi caso aprendí qué es lo que quiero en mi vida, y más importante aún, qué es lo que no quiero.

“Nunca te olvides de sonreír, porque el día que no sonrías, será un día perdido”. Charlie Chaplin