Vacuna Anti Culebrilla. No Esperes.

Queridos argentinos:

Espero que a la tierra de las pampas no haya llegado el flagelo conocido como “Movimiento Anti-Vacunas”, que viene castigando sin parar al gran país del Norte donde habito, y que está creando devastadoras consecuencias basado en cero (si, cero) evidencia científica, que relaciona la vacunación con el autismo y otros problemas inventados.

Este interesante artículo de Infobae, anuncia que la vacuna contra la llamada “culebrilla” o herpes zóster está ahora disponible en el país.

¿Tuviste varicela? ¿No sabes si tuviste varicela? ¡Si tienes más de 40 años, por favor date la vacuna!

Mi mamá murió de culebrilla en 2016. No directamente, pero sí. Tenía jóvenes e independientes 91 años, así que no hagan caso a los números que describen que el riesgo es hasta “los 60”. Como las dolorosisimas ampollas típicas de la enfermedad tardan unos días en salir, la diagnosticaron mal, y le dieron medicamentos que la mataron. Así nomás.

El especialista en enfermedades infecciosas, Dr. Daniel Stamboulian, describió en el artículo a una de las complicaciones típicas como “un dolor incomparable”.

Así que, a hacer la cita y a vacunarse, como hice después del fallecimiento de mi viejita.

Aquí el enlace con la nota: https://www.infobae.com/2014/09/25/1597358-la-culebrilla-ahora-tiene-vacuna-la-argentina/

Arte y Artistas en Miami

El sábado 23 de febrero vimos el nuevo espectáculo de teatro local.

Bajo el nombre “Stand Up Latino”, la actriz argentina Sabrina Olmedo, hija del gran Alberto, reunió un homogéneo grupo de comediantes, en una producción impecablemente armada que, como acuñó Alejandro Lerner hace mucho, fue realizada “a pulmón” con un resultado altamente profesional.

Los venezolanos Wilmer Ramírez, Milton Granadillo y el argentino Martin Russo junto con Sabrina, fueron oficialmente declarados E.P.D.R. o “Enemigos Públicos Del Rimel”, para aquellas féminas que tuvimos la mala idea de no usar uno a prueba de agua. Lloramos de la risa durante la hora y cuarto que duró el espectáculo.

Olmedo describiendo su vida junto a un papá famoso y su salida con un cubano a quien no le entendía a su llegada a Miami, nos sacó las primeras lágrimas. Quien vive o pasa por esta ciudad no puede dejar de sentirse identificado con lo que decía cada uno de los artistas.

Granadillo nos dejó una lección paterna de humildad, pobreza, y tacañería que recordaremos por siempre, entre risas y aplausos.

Russo, conocido como el mejor imitador de Luis Miguel y muchos artistas más, explicó en detalle cómo comenzó su carrera imitando a su padre, lo cual terminó convirtiéndose en un grueso y gracioso error.

Y finalmente Ramírez, quien aprovechó la presencia en el teatro del cantautor Diego Torres y el supuesto parecido de mi prometido con El Puma Rodríguez, nos desternilló de risa tanto con su preparada rutina como con sus improvisaciones.

El plan del grupo es presentar el espectáculo una vez por mes en el mismo lugar, el MMC Multimedia, comenzando el 16 de marzo de 2019 y no puedo más que recomendarlo efusivamente tanto a quienes viven en Miami como a quienes vengan de visita, con la debida aclaración que no soy crítica de espectáculos, sino sólo parte de un público que anoche quedó casi sordo y disfónico por el volumen de las risas y los aplausos.

Para quienes vivimos en Miami, la oferta teatral es diversa, aclaremos que con diversa calidad. Hay gente que aún cree que Miami sólo se trata de playas y salir de compras. La variedad va de una orquesta sinfónica como MISO dirigida por el venezolano Eduardo Marturet, hasta flamenco, opera, artistas de primer nivel de pop, rock, rap, reggaeton, hasta obras de teatro independientes y deportes. También hay una enorme movida artística más allá de la famosa Art Basel durante la primera semana de diciembre. Cada barrio tiene su día de “paseo de galerías” con múltiples actividades en cada una.

Miami ha dejado hace mucho de ser la soñolienta localidad para norteamericanos jubilados y  cubanos que huyen del gobierno castrista, para convertirse en una ciudad cosmopolita, pujante y de cambio constante.

Hay restaurantes baratos y divertidos, o carísimos y sofisticados, shoppings nuevos y los maravillosos “outlets”. Esas son sólo algunas de las múltiples ofertas que se pueden disfrutar aquí.

Si tienen pensado venir de visita a EEUU, no dejen de pasar por Miami, la más sexy de las ciudades norteamericanas. Aquí usamos poca ropa los 365 días del año.

 

Las Manos De Mi Madre

Publiqué en las redes sociales una foto con las manos de mi mamá, junto a las de mi hija y las mías. Las respuestas y comentarios me inspiraron a escribir que las manos de mi madre, son aquellas que se negaron a tocarme los primeros meses de mi vida, hasta comprobar que no llevaba en mí la misma enfermedad que había matado a mis dos hermanitas. Esas manos que morían por tenerme en brazos y acariciarme, llegaron a un acuerdo con mi padre de no encariñarse con la recién nacida “por si acaso”.

Luego esas manos me alimentaron de comida sana, tortas de chocolate, de amor, de mimos y de cuidados por muchas décadas.

Esas manos siempre estaban listas para todos. Familia, amigos y desconocidos.

Esas manos se fueron arrugando, manchando, llenando de artritis y dolores, pero nunca dejaron de coser ropa, de cocinar mis platos favoritos, de organizar álbumes de fotos, cajones y todo aquello que le pusiese delante ante su pregunta de ¿en qué te puedo ayudar?

Esas manos cuidaron a su marido durante 64 años como una experta y una amante eterna.

Esas manos siguieron haciendo y enseñando cerámica y escultura hasta su partida a los 91.

Esas manos cuidaron con un amor infinito a su nieta adorada, la misma que hacía bailar de amor a su corazón. Esas manos le cocinaban, le cosían, le enseñaban todo lo que podían transmitirle a ese ser que le dio sólo alegrías durante sus 22 años de vida.

Esas manos abrían la computadora que contenía mis notas y que mi madre me leía mientras yo manejaba para trabajar en Hola TV y me ayudaban a memorizar la información que grabaría un rato más tarde.

Esas manos aún jugaban a las cartas y a los dados, hacían crucigramas a diario manteniendo intacto su cerebro, acomodaban placares, escribían emails, pagaban cuentas, hacían cuentas con lápiz y cargaban las bolsas del supermercado.

Esas manos de piel tan suave pero sin huellas digitales tras tantos años trabajando con la arcilla, que le dieron infinidad de problemas con la documentación inmigratoria a EEUU, se fueron para no volver.

Esas manos, deben estar tejiendo bufandas a los ángeles para que no se resfríen.

 

Cosa Rara La Muerte

Que rara es la muerte. Tan definitiva, tan eterna, tan inapelable ella.

No estamos bien educados. Al nacer, todos y cada uno de nosotros tenemos una sola certeza: que allá lejos dentro de muchas décadas, o en minutos nada más, nos tocará.

Nos pondrá su huesuda mano en el hombro y suave, sensualmente, nos susurrará al oído “llegó el momento”. No habrá nada en el mundo que nos salve de ello. Ni fama, ni fortuna. No hay bondad ni maldad que nos libre de nuestro último minuto en éste plano.

Nuestro mayor problema no surge por morirnos, sino porque no sabemos qué nos espera del otro lado.

¿Es verdad lo del túnel oscuro con una potentísima luz al final?

¿Hay cielo?

¿Hay infierno?

¿Nos esperan 70 y pico de vírgenes?

¿Llevaré mis pertenencias, con las que fui enterrado, al más allá?

¿Está bien que me embalsamen? ¿Que me cremen? ¿Que me entierren? ¿Que mis cenizas sean esparcidas en el mar?

¿Nos ven los espíritus de nuestros seres queridos? ¿Nos escuchan? ¿Pueden ayudarnos?

¿Les importa si vamos o no a aprobar el examen, conseguir ese trabajo o si tal persona será el amor de nuestras vidas o nos destrozará el corazón?

Cada religión, secta y creencia ha inventado una respuesta y una historia diferente para aplacar o controlar a los pueblos.

¿Y quienes no siguen una religión o secta organizada tienen más tranquilidad al respecto? ¿O es aún peor?

Hay pueblos, como los mexicanos, que festejan la muerte. La celebran. No es que no la sufran, pero desarrollaron una relación más cercana con ella y quizás eso aplaque su sufrimiento. Tengo que hablar con mexicanos para saber la respuesta.

Lo cierto es que toda ésta diatriba surge del hecho que muchas personas queridas han muerto ya a lo largo de mi vida, pero ninguna me afectó tanto como mi madre.

Aún no he logrado borrar sus teléfonos de mi celular a 2 años y 4 meses de su partida. Le hablo a diario en privado y también en voz alta (cuando estoy manejando, por ejemplo). Percibo señales de su presencia. La sueño. Y de ésa forma se me hace más soportable su ausencia.

Siempre pensé que educamos mal a nuestros niños cuando evitamos el tema. Decimos “el abuelito se fue al cielo”. “Tu perrito se escapó”. En vez de decir, simplemente “se murió”.

Recuerdo cuando mi hija tenía unos 3 años. El papá se la había llevado por el fin de semana y la trajo de vuelta con un par de horas de demora. ¿Que paso? Le pregunté cuando vino mientras Nicole corrió a agarrar a nuestros gatos y se generó el siguiente diálogo:

El: murió Pape. (El bisabuelo)

Yo: le dijiste a Nicole?

El: no

Así que ésa noche, mientras la bañaba, le dije “te acordas de Pape?

“Si”.

“Bueno, ahora vas a tener que recordarlo en tu corazón porque no lo vas a volver a ver. El se murió”.

Ella me miró por un instante, como pensando, y siguió jugando con sus patitos de goma.

La semana siguiente caminábamos por la calle y me dice: “mira mami, una abejita”.

Le advertí: “no la toques mi amor. Aunque está muerta igual te puede picar”.

Y me respondió: ¿”Como Pape”?

“Si, como Pape”.

Ella procesó con naturalidad la noticia.

No es que haya sufrido menos cuando murieron sucesivamente su abuelo, su bisabuela y su abuela ya siendo más grande, pero tengo confianza que de alguna forma, saber que es algo que está en la agenda de todos y cada uno, alivia en algo el dolor.

Denigraron a un ex futbolista por trabajar en Uber. Mi opinion.

A finales de 1994 mi única hija Nicole tenía 3 meses, cuando de un día para otro, y por razones políticas, cancelaron el programa de TV donde trabajaba(*) y por el cual había regresado a Argentina tres años antes, luego de vivir por diez en EEUU.

Así, madre soltera de un bebé, sin ayuda económica, con pocos ahorros, con mi currículo bajo el brazo y en un país complicado como siempre, me dediqué por meses a recorrer todas las redacciones, canales de TV, radios y demás, con la esperanza de conseguir ese ingreso que necesitaba de inmediato.

Mis padres me ayudaron. También tuve amigos que nos ofrecieron vivir en sus casas.

La horrible respuesta que obtenía en mi búsqueda era una repetición que me dolía en los oídos, en el corazón y en las vísceras.

“No, Lana. No tenemos nada para vos. Estás sobre calificada”.

Quizás les sonaba como un piropo, pero para quien tiene que proveer para su familia era la peor de las frases.

Quería ser la última reportera. La productora principiante. No importaba. Necesitaba una entrada para pagar el alquiler, comprar comida, pañales.

Finalmente después de tanto esfuerzo, y como por obra de magia, Canal 9 me contactó y me contrató por unos años, permitiéndome hacer nuevamente lo que me gustaba. Tuve mucha suerte.

Nunca he contado esta historia ni privada ni públicamente, pero no puedo hacer menos ante la cruel reacción hacia un joven argentino como el ex defensor de Independiente Juan Manuel Trejo, quien no elige la limosna ni el delito, opciones que parecen estar muy de moda en nuestro país, y decide hacer lo correcto.

Sigo viviendo en Miami, donde el sueño americano no es más que una ilusión para muchos de quienes elegimos emigrar hacia estas tierras.

Sólo espero que si en el futuro viajo a Buenos Aires de visita, sea Juan Manuel uno de mis choferes de Uber. O mejor aún. Que él haya logrado hacer otra cosa si ese es su sueño. Se lo merece.

(*) Edición, Plus por Telefé.

 

MIAMI-DADE MIDTERM VOTING

Queridos amigos. No es una exageración decir que “nos jugamos el futuro de nuestro país” (adoptivo en mi caso). La democracia peligra y muchos de nuestros derechos “establecidos” están en juego.

Para aquellos que no tienen tiempo o ganas de hacer las diligencias necesarias para entender las COMPLICADISIMAS boletas de votación, me tomé el trabajo de ayudarlos. Asi votaré yo. Siganme o averiguen solos. Pero VOTEN por favor! No pueden dejar en manos de otros las decisiones de sus futuros y los de sus hijos. Gracias!

Dear friends. It is not an exaggeration to say that “we’re gambling the future of our country” (adopted country in my case). Democracy is in danger and many of our “established” rights are at stake. For those who do not have the time or desire to take the necessary steps to understand the COMPLICATED ballots, I went through the trouble to help you. This is how I will vote. Follow me or find out by yourself. But VOTE please! Don’t leave decisions of your future and those of your children to others. Thank you!

Click on the images and make a screenshot to take to the voting booth.

Pincha en las imágenes. Y haz una foto para llevarla al votar.

Estoy Verdaderamente Dolida e Indignada Por La Muerte De Débora (Pero No Por Lo Que Piensan)

La joven, bella, profesional y amada Débora Pérez Volpin falleció antes de tiempo. Será la justicia la encargada de determinar qué fue lo que pasó, si caben culpas por mala práctica o si fue una tragedia que no podía ser evitada. Nada de eso la devolverá a sus sufrientes familiares.

Pero lo que me incita a escribir no es esto. No la conocía, me la crucé una sola vez trabajando. No lo suficiente como para saber qué tipo de persona era. Su muerte me afectó porque como madre sentí la desprotección de sus cachorros aún jóvenes. Porque como humana me puse en el lugar de su pareja. Porque como madre me desgarró el pensamiento de perder a mi hija. Porque como paciente me pregunté cuántas veces hemos estado y estaremos cerca de la muerte en procedimientos médicos de rutina, sin siquiera saberlo. Me conmovió mucho. Pero hasta ahí llegué.

Lo que veo con indignación, es la utilización mediática de su fallecimiento para engrandecer egos desinflados.

El negocio del periodismo, y específicamente el periodismo televisivo, parece grande pero no lo es. Es más chico que un pueblo chico. Somos pocos y nos conocemos todos. Mucho.

Hablando con colegas sobre este tema, es obvio (para nosotros) que hay ciertos personajes que, como Débora, son muy queridos en el medio. Y hay otros (que no nombraré) que no son queridos, ni respetados, ni admirados. Que tienen un personaje frente a cámaras y son otra persona por detrás.

Varios de esos personajes se han montado al caballo de la calesita mediática de la muerte de DPV para congraciarse con el público, haciéndose pasar por gente “cercana” a la difunta, sin serlo, o mostrando una congoja pública digna de un Oscar a la peor actuación del año. La llaman con apodos cariñosos para apoyarse.

Según la escuela de periodismo, obviamente en decadencia, de donde vengo, el periodista es un vector de transmisión de noticias y no su protagonista. Si hay una historia que le pega tan fuerte, tan personalmente que no le deja hacer bien su trabajo entre las lagrimas que se deslizan por sus mejillas (de cocodrilo o verdaderas) esa persona, ese periodista debe dejar la tarea en manos de un colega que pueda hacerlo.

Utilizar la muerte de una persona, colega o no, para levantar su propia imagen o aumentar los seguidores en las redes sociales, es de un cinismo y falta de profesionalidad inaudito. Es siniestro. Máxime cuando somos muchos quienes sabemos que esa supuesta “amistad o hermandad” no existía, y ahora que la víctima, por partida doble, ya no está para defenderse y decir la verdad. La victimizan doblemente. Una aberración.

 

Primer Aniversario. First anniversary

Hoy 26 de octubre de 2017, hace ya un año que un mal diagnóstico y su consiguiente tratamiento incorrecto se llevaron a mi mamá en una muerte prematura. No por su edad, ya que tenía 91, sino porque a sus más de nueve décadas era independiente, vivía sola, hacía las compras, cocinaba, daba clases de escultura, terminaba diariamente las palabras cruzadas después de leer el diario, leía varios libros por mes, y asistía a clases de gimnasia 3 veces por semana, colaborando al contar la cantidad de repeticiones de los ejercicios, ayudando así a la “profesora” quien se confundía. Su mente estaba mejor que la mía hoy. Su memoria era prodigiosa. Siempre le hacía la broma de que ella escribiría algún día mis memorias. Y además cosía y arreglaba ropa, invitaba a sus amigas a tomar el té, y a mi a almorzar y cenar todo lo que podía, usando mis comidas favoritas como excusa tentadora para verme más seguido. Era mi fanática número uno. No se perdía ninguno de mis programas de TV, publicaciones en mi blog o mis relatos de viajes o de la realidad diaria.

Tal como me dijeron quienes ya habían pasado por esta experiencia tan dolorosa, uno aprende a vivir con las ausencias, uno termina aceptando que ya no podrá volver a llamarla por teléfono mientras maneja para contarse las novedades mutuas, ni abrazarla, ni oler su aroma. Uno admite ese doloroso “nunca más” de cuando un ser amado nos deja para siempre. Y le habla al éter con la esperanza de que esté en otro plano pero escuchando. Uno le cuenta las novedades, las frustraciones y las alegrías. Porque es posible que no esté o que no escuche. Pero vale la pena por si acaso.

La recuerdo cada día de mi vida. La extraño muchas veces por día. Me dio el mejor ejemplo que puede dar una madre: su amor, su inteligencia y cultura, su manera de estar siempre lista a ayudar y colaborar en todo. Cada ser humano es irreemplazable. Y la madre eleva esa ecuación a la enésima potencia.

Aunque me prometió vivir hasta los 100, lo cual creí a medias, lamentablemente no llegó. Pensé que era eterna y no me equivoqué. Lo es en mi corazón. Te amo mamá.

 

A year ago today a misdiagnosis and its consequent incorrect treatment took my mother from us. It was a premature death. Not because of her age, since she was 91, but because with more than nine decades she was independent, she lived alone, doing all her shopping and cooking, plus teaching sculpture, finishing crosswords daily after reading the newspaper, reading several books a month, and attending gym classes 3 times a week, even collaborating to count the number of repetitions of the exercises, thus helping the “teacher” who was usually confused. Her mind was better than mine today. She had a prodigious memory. I always joked that she would write my memoirs someday. And she also sewed and fixed clothes, invited her friends to tea, and invited me to have lunch and dinner as much as possible, using my favorite foods as a tempting excuse to see me more often. She was my number one fan and never missed any of my TV programs, read all publications on my blog, my travel stories or descriptions of daily reality.

Those who had gone through this painful experience told me that one learns to live with absences, one ends up accepting that one can no longer call her on the phone while driving to tell each other’s news, embrace her, or smell her aroma. One accepts that painful “nevermore” when a loved one leaves us forever. And one speaks to the ether in the hope that she is on another dimension but listening. One tells her the news, the frustrations and the joys of life. It is quite possible that she is not “out there” or that if she is, she cannot listen. But it’s worth trying it just in case.

I remember her every day of my life. I miss her many times a day. She gave me the best example that a mother can give: her love, her intelligence and culture, her way of being always ready to help and collaborate in everything with everybody. Every human being is irreplaceable. And the mother raises that equation many times over.

Although she promised to live to 100, which I wanted to believe, unfortunately she did not make it. I thought she was eternal and I was not mistaken. She is eternal in my heart. I love you mom.

Santiago Maldonado

Novedades: mucho después de haber escrito esta columna, se supo la verdad, verificada en su autopsia por 55 peritos. Santiago murió ahogado por haberse metido vestido y con su mochila, en un río helado y sin saber nadar. No hubo crimen. Sus propios compañeros lo abandonaron allí y mintieron sobre muchos de los detalles de su final trágico.

 

Después de más de 30 años ejerciendo periodismo reconozco que “he crecido cáscara” como dice mi amigo Eduardo. Recuerdo perfectamente cuando a los 8 años vi en un diario amarillista la foto de una niña atropellada en un accidente automovilístico. Una foto pequeña, en blanco y negro, me impresionó de tal manera que podría describirla al detalle décadas después. Hoy, habiendo estado expuesta a degollamientos de ISIS, heridos de guerra, asesinatos de niños y tanta crueldad humana más, casi nada me impresiona. Creo que es por eso que la desaparición y probable muerte (hasta el momento de escribir esto) del joven artesano y mochilero Santiago Maldonado no me había tocado ninguna fibra íntima. Me indignaba el hecho. Imaginé todo tipo de manejes políticos que me daban una bronca visceral. Pero ¿quien era Santiago en mi vida? No lo conocí, su vida itinerante y su habilidad para hacer tatuajes no me conmovían. Santiago no había descubierto la cura contra el cáncer, no era nadie. Y de repente, algo me pasó. Vi una foto. Una de tantas fotos y repentinamente sus ojos me penetraron hasta el alma. Su foto me miró directamente a los ojos y me dijo “yo podría ser tu hijo”. O el mejor amigo de tu hija. O un vecino. O el hijo de un amigo. Repentinamente en ese momento se transformó en un ser de carne y hueso, con una familia que lo extraña y lo llora. Con un último video saludando a cámara y sonriendo que me revuelve las vísceras. Ya no importa si sus ideas y las mías se encuentran políticamente en las antípodas. Ni si su pelo largo en rastas me habrían llevado a decirle “córtate el pelo hijo, que así nadie te va a dar un trabajo como la gente”. Ese muchacho es el rostro de miles de jóvenes que han sido violentados, vejados, desaparecidos, torturados y asesinados en todo el mundo. Ese muchacho con esos ojos que me miran el alma me habló y me dijo: “no me olvides. No soy tu hijo, pero podría serlo”.

Ojala la justicia haga justicia. Ya es hora.

 

My Sexual Harassment Experience

With all the “Weinstization” I have read lately I thought “why haven’t I made public my own experiences”? More and more famous and anonymous women join the cataract of reports of sexual harassment, abuse and rape. What is the requirement for that to happen to a woman? To be attractive? To dress provocatively? No. None of that. The only requirement is to be a woman and leave your home to work, study or both. Many times men with whom I had to work during my modeling years, from directors to producers (always someone with power over oneself) despite being generally much older than me and mostly married, tried to “go out” with me. Sometimes they even gave me a gift thinking that an imported perfume would bend my will. I was always a strong, independent woman and I know how to defend myself. And that is not a metaphor. In my backpacking trips around Europe, it was a sharp razor that prevented possible rapes and saved my life more than once. So I was never forced to do what I did not want to do. But I endured innumerable uncomfortable and humiliating moments. Alleged “jokes” in front of the whole team, like one I remember from an advertising director: “Lana is sure to like women.” To which I replied: “If the only possible option is you, I will surely start looking at women then”. Everyone laughed. But not me. It was his way of putting pressure on me.

 

There were two very special cases that I believe it’s the right time to make public. Keeping them a secret any longer is helping the abusers. The first one happened with a senior Telemundo executive of Cuban origin with whom I was negotiating my pass from Miami to New York. Confused by his incredible kindness and his multiple job benefits (including paying my gym and even parking in my home, in one of the most expensive cities in the world) I gladly accepted all offers, until the end of the last meeting was sealed with a inappropriate and unexpected hug from him. He left hanging the hand that I offered. A hug that I managed to get rid of after my initial stupor. There I noticed how inappropriate the meeting place was: the restaurant of a hotel. I would not be surprised if he already had a room reserved and that he surely assumed it would be a “natural reaction” on my part. C.B. wasted no time at all. A few hours later the NY news director telephoned me and said some words I will never forget: “The job offer is off and I advise you to learn how to negotiate for next time.” Yes. A woman immediately believed the stalker and did not give me, the harassed woman, the slightest chance to explain anything. She closed the door in my face.

 

As I explained before, I am a strong woman and I arrived (crying and like a wet rat as the lawyer would describe me years later) to see a lawyer, who advised me wisely that “since everything was lost”, I should go over this guy to the top honchos to tell them what happened. I had nothing to lose and what I had was evidence in the form of personal cards that the executive had sent me. They believed me and – hopefully – I got my job back. But the executive suffered no consequences, they didn’t touch him. It was even an open secret that he had a lover in the local Telemundo station to whom he had given a car with funds from the company. He was untouchable.

 

Another episode of the many I could tell happened with former Argentine President Carlos Saul Menem. In 1989 working as Telemundo’s newscaster, I interviewed the president. Later I received a call from an entrepreneur friend, M.F. who told me that Menem invited me to dinner in Manhattan that night with the entire delegation.

Menem was staying at the official residence of ambassador Jorge Vázquez, who has since died, on the elegant fifth avenue. I arrived dressed very modestly in a suit and a silk blouse showing no cleavage, and suspecting nothing. Several limousines awaited us downstairs and we were taken to a famous steakhouse. Vegetarian as I am barely ate a salad and drank water as is my custom. At the end of the meal, they invited me, along with the rest of the people – or so I thought – to have a drink at the ambassador’s residence. We left and someone, I do not remember who, indicated who was traveling in what limo. Suddenly the car moved and I found myself alone with Menem. This man is charismatic and very nice but I want to be clear: I would not touch him with a fishing rod. I asked him where the others were and he told me that everyone would go to the residence. My whole body tensed and I was in a state of maximum alertness. We arrived, got off the limo, and when 10 minutes passed and no one came, I said I had to work early, rejecting the president’s offer to “drink something”, I got into the private elevator and waited alone for a taxi on the cold, dark New York night. I felt used, stupid and it became clear to me what was the role of the “facilitator” entrepreneur who had invited me when the next day he called me and asked me “how it was”, assuming that I had slept with the politician. I kindly told him that nothing had happened and cut off the communication. I still feel a bitter test in my mouth when I think of that episode. What would have happened if I was younger, or more timid or less sure of myself? How many women or girls have not been able to take that taxi?

As with the stories of abuse, harassment, and rape of Hollywood tycoon Harvey Weinstein, there are “facilitators” (and female facilitators!) Who help this culture of aggression, the use of women as sexual objects, even violence against those that dare to resist and even drugs like the case of the multiple rapist Bill Cosby, no matter how much justice acquits him. It’s time for all women to say enough. Enough!

The photos were published in international media. This one came out in “Gente” from Brazil.