La Vida Te Da Sorpresas, Sorpresas Te Da La Vida

Cuando tenía 20 años buscaba trabajo en Buenos Aires a través de una agencia de empleos/head hunters o como las llamen ahora. Mi currículo era modesto: secundaria, inglés, un par de años recorriendo el mundo como una aventurera y paremos ahí.

Me enviaron a una entrevista en unas oficinas en las cinco esquinas de Recoleta sin decirme qué era.

No tenía cartel afuera ni existía Google, así que sin saberlo fui a una de las agencias de publicidad más grandes del momento. Era Ratto (https://es.wikipedia.org/wiki/David_Ratto )

Necesitaban recepcionista. Me atendió alguien de apellido Petinatti si no me traiciona mi memoria.

Me pidió que nombrara agencias de publicidad. Creo que mencioné una sola.

Entre las preguntas que me hizo, recuerdo ésta: “decime una publicidad que hayas visto”. Me dió vergüenza confesar que desde que tenía 16 años cuando mi papá regaló nuestra TV (esa es otra historia) no veía tele. Sin embargo recordé una que había visto en la casa de alguien. Era de una maquinita de afeitar. Me preguntó porqué la recordaba y contesté que por dos cosas. Primero porque el actor estaba en una silla giratoria dando la espalda a cámara. Se da vuelta y pregunta mirando al televidente: ¿con qué maquinita me afeité? Después de una breve pausa contesta “no, es con…tal producto”. Aclaré que me llamó la atención que el personaje “leyera mi mente” ya que pensé en Gillette y me dijera “no” mencionando que era la competencia. Lo segundo que me llamó la atención, fue que el actor fuese rubio. Le expliqué que me parecía una mala elección ya es mucho más fácil mostrar un hombre bien afeitado rubio, que un moreno bien peludo.

El señor miró a esta veinteañera con los ojos entrecerrados con cara de sospecha por unos momentos, y dió por terminada nuestra entrevista.

La agencia que me envió me contó que no pudieron convencer a la gente de Ratto que lo que dije fue absolutamente espontáneo y que no había sido “preparada” por nadie. Resulta que esa publicidad, era de la agencia Ratto.

Muchos años después, contratada para conducir un evento de agencias de publicidad en un elegantísimo hotel de Buenos Aires, conocí a David Ratto y le conté la historia.

No se mostró impresionado. Parece que aquel personaje era su cuñado. Le aclaré que estaba muy agradecida. Quizás de haber obtenido aquel trabajo, aún sería la recepcionista de una agencia de publicidad y mi variada vida habría sido completamente diferente. Nunca lo sabré.

Carta Abierta A Mi Familia De Twitteros

Queridos amigos twitteros,

Quizás algunos sepan más de mí que otros. Para estos últimos, cuento que llevo varias décadas en esta pasión llamada periodismo. Escribo desde muy chica. Mi primera publicación en un diario local de mi Adrogué nativo me encontró con sólo 13 años.

He tenido múltiples comunicaciones con “mi” público a lo largo de los años. En la mayoría de los casos ha sido muy reconfortante para mi. Otras veces no tanto. Y cómico también. Como cuando un compañero de tareas trajo a su hijita al canal donde trabajaba y le dice a la niña: “esta es Lana, la que sale en la tele”, a lo que la pequeña contestó “es más linda por TV”. Jajaja!

O aquella vez en WNJU de Telemundo. Un hombre -supuestamente un admirador- me escribía cartas a mano todas las semanas (pre-internet), algunas de ellas conteniendo pequeñas piedras que –según él- provenían de “su planeta, Alfa Centauri”. Un día, como la recepcionista se negó a pasarle la llamada número 25 a mi interno, colgó el teléfono con la amenaza de “entonces voy para el canal”. Hubo que llamar a la policía, aunque no pasó a mayores.

La comunicación hoy es tan diferente. Leo lo que me escriben, y casi puedo adivinar características personales, el sentido del humor, la ironía, la cultura o la falta de ella. Es tan directo. No me refiero a los detractores: a quienes no conocen otra forma de comunicación que el insulto, los bloqueo sin miramientos.

Veo sus perfiles, muchos de los cuales lejos de mostrar quienes son, llevan fotos de sus perros o de celebridades importadas o personajes de historieta, con nombres o seudónimos que no me dejan claro si son hombre, mujer, joven, no tan joven, etc. Aunque revelan equipos favoritos, orgullo de padres, lugar de residencia. Detalles que disfruto.

Y si bien son todos argentinos (a Uds. va dirigida esta nota), están en Chivilicoy, Calafate, en Italia, Canadá o en Buenos Aires. En Alemania o Menchogue, Mar del Plata, La Plata, Bahía Blanca, Mendoza y más.

Tenemos muchas más cosas en común que las que nos separan, más allá de ser argentinos. Queremos un país mejor. Hemos visto lo que gente mala es capaz de hacer y cómo por décadas han manipulado mentes maleables para que los sigan como autómatas. No queremos eso. Ni para nuestros hijos ni para los hijos de los demás.

Soñamos con un futuro mejor para todos, en el verdadero sentido de la tan vapuleada palabra socialismo.

Cuando escribí esas pocas palabras que explicaban que mi futuro cercano me tendrá un poco alejada de las redes sociales, por un nuevo proyecto laboral (*), repentinamente me inundaron de tantos mensajes calurosos y amorosos, deseándome suerte y progreso, expresando una necesidad de que “no los abandone” que me conmovieron hasta las fibras más íntimas. De verdad.

Hasta fantaseé con decir “si sale elegido MM viajo a Baires y voy a organizar una reunión masiva para conocernos”. Claro que eso se choca con la realidad de que cada uno está en otra parte; que no tengo los medios para organizar una ‘reunioncita’ de miles de personas, y que probablemente mi posibilidad de viajar cuando recién empiezo en un nuevo trabajo será muy limitada. Pero si, fue una fantasía que me dió una caricia cálida en el corazón.

¿Y si ganan los malos? No. No puedo pensar así.

Ante esa alternativa recordé un programa de acá. Una comediante (Sarah Silverman) quien es anti Trump, hizo un programa llamado “I love you America” donde se relaciona con gente que piensa y cree todo lo opuesto a ella. Se mete en sus casas y hablan, intercambian ideas. Solo ví uno de los programas, pero me sorprendió. Cuando Sarah llega, la reciben fríamente, con recelo, casi con odio (la grieta no es exclusiva de Argentina). Y luego de la charla en la que tocan muchos temas e “intentan entenderse”, la tensión afloja. Ninguno cambia de “lado”, pero al menos se miran más humanamente, con paciencia y comprensión de ambos lados, terminan despidiéndose con abrazos y sonrisas relajadas.

Creo fervientemente que la confrontación no cambiará la mentalidad de nadie. Quizás haya otro camino. Si conoces a alguien que está en la vereda opuesta, por ahí lo mejor que podes hacer es juntar información e invitarlo/a para tomar un mate o un café, y tratar de explicarle tu punto de vista a la vez que preguntarle por el suyo. Quizás no logres mucho o simplemente deje de verte como el enemigo. Quizás lo que digo es de una inocencia utópica que no condice con mi madurez. Pero no queda otra. Está en juego la República, el futuro de todos los argentinos, y no hay otra opción que tomar la sartén por el mango e intentar hacer algo.

Como ya dije, muchos de vuestros tweets me estrujaron el corazón con mensajes de “no nos dejes”, como si mis palabras hicieran alguna diferencia. Solo soy una piba de Adrogué que decidió hacerse hippie y viajar por el mundo a los 18. Y cuando volvió 2 años después a los 20, sintió que ya no era de allá, ni de acá, ni de ninguna parte. Por eso tengo mi hogar donde están mis afectos. Huérfana de madre y padre, no puedo alejarme ni de mi hija que se quedará en este país, ni de mi pareja, quien nació y creció aquí.

No se sientan solos, ni huérfanos, ni impotentes. Está en sus manos luchar por lo que creen.

No desapareceré. Así sea en mi hora de almuerzo o antes de irme a dormir, seguiré apoyando ese ejército anónimo de gente que quiere lo mejor para sí y para los demás.

No soy “la de la tele”. Soy una persona como todos ustedes. He tenido mis dramas y dolores personales, mis pérdidas afectivas y económicas. Mi vida y la de mi familia han sido amenazadas. He llorado y he crecido. También he sido muy feliz. No soy más ni menos que ninguno de ustedes.

Los admiro porque viven una realidad muy dura e igualmente siguen adelante. Aquí estoy queridos twitteros. Gracias. No me iré a ninguna parte.

(*) Lo anunciaré en cuanto pueda. No es frente a cámaras.

No Te Mueras Sin Decirme A Donde Vas (1)

Tengo buen oído pero no he superado la categoría de “cantante de ducha”. Sin embargo cuento entre mis tesoros amistosos a muchos músicos y cantantes, a quienes admiro profundamente.

Tampoco soy directora de cine, pero he coleccionado una serie de “ellos” que han enriquecido mi vida.

Por alguna razón que será eternamente misteriosa, dos directores amigos fallecieron inesperada y prematuramente, dejándome para siempre en ese estado de ‘conversación pendiente’.

Uno fue Fabián Bielinsky (2). Nos conocimos allá a fines de los 70, ambos éramos muy jovencitos. El, asistente de asistente de producción. Yo modelo. Creo que no se me acercaba mucho porque seguramente se sentía intimidado por mi juventud y desparpajo. Muchos años después vi Nueve Reinas y El Aura, dos fenomenales películas que dirigió. “Algún día lo llamaré para felicitarlo”, pensé entonces.

A finales del 2005, viajé de visita a Buenos Aires y, montada en un taxi porteño vi en medio del tráfico una camioneta blanca con su nombre, era de su productora de cine. Una clara señal. No sabía si me recordaba. Lo busqué y le escribí un mail, ya desde Miami, para felicitarlo por lo talentoso. Me contestó emocionado. Sorpresivamente se acordaba de mí mucho más que yo de él y estaba gratamente agradecido con mi comunicación. Intercambiamos unos pocos emails con la promesa de encontrarnos a tomar un café la próxima vez que coincidiéramos en una ciudad. Pocos meses después fallecía inesperadamente en un hotel de Brasil.

Conocí a Eduardo Mignona(3) entrevistándolo para un programa de TV que conducía. Qué tipo cálido, inteligente y sensible. Quedamos en contacto y cada muerte de obispo, cuando regresaba a visitar a mis padres en Buenos Aires, nos hacíamos un ratito para intercambiar novedades. No hablábamos de la familia –de hecho nunca conocí a su esposa o hijos ni él a mi entonces marido ni hija-. Hablábamos de películas, de libros, de vivencias pasadas. Era como abrir un libro animado, o un audio/video libro. Muy sencillo y humilde, pero culto, divertido y profundo.

Me encantaban esas charlas. Así que antes de uno de tantos viajes, le mandé un mensaje diciéndole que llegaría a Baires a ver si se hacía un ratito para vernos. No me contestó. Me pareció raro. Insistí. Y nada. Silencio de radio. Pasó el tiempo, no sé cuánto. ¿Un año quizás? ¿Más? Y de repente, se murió sin decirme a donde iba.

No se si por coquetería ya que el maldito cáncer suele ser muy cruel, o por enojo con su suerte, decidió desaparecer de la vida publica, dejándome a mí y seguramente a muchos más, en la parte externa de su círculo íntimo.

Es desolador no poder despedirse. Me ha pasado muchas veces.

Cuando vivía en NYC, un productor con quien habíamos trabajado en Miami, Rick Rivero, se contagió Sida, una sentencia de muerte de la época. En ese momento ser gay y tener Sida conllevaba un estigma intolerable. Él escondió su situación. Era fácil saberlo: afuera de la puerta de su habitación del hospital, decía claramente: “paciente con infección A.I.D.S. No tocar, no compartir bebidas, etc.”.

En nuestro acuerdo tácito, él hacía silencio y yo me hacía la tonta. Un día se murió sin darme la oportunidad de decirle que no me hacía ninguna diferencia que fuese gay ni que tuviese cualquier enfermedad. Que lo quería igual. Se fue para siempre sin despedirse como se debe.

Esa brutal sensación de quedarte con cosas para decir o para hacer, como un abrazo eterno.

Por eso a mis amigos y seres queridos, les digo continuamente que los quiero. A veces me miran raro. A veces contestan rápidamente -para no quedarse atrás- que ellos también me quieren.

Date vuelta y decírselo a quien está al lado tuyo concentrándose en su celular. Llama a tus padres, familiares, amigos y decílo en voz alta. Ya. No hay tiempo que perder.

Cuando se mueran no te dirán a dónde van.

 

(1) título de una película de Eliseo Subiela

(2) https://es.wikipedia.org/wiki/Fabi%C3%A1n_Bielinsky (3)https://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_Mignogna

Argentina Está Enferma

Dicen que el primer paso para superar una adicción es admitirla. Y para superar una enfermedad, aceptar que se la tiene y combatirla.

Creo que la sociedad argentina está enferma.

Enfermó hace décadas con el advenimiento de un líder mesiánico como Perón, quien hizo creer -a parte de la población-, que se podía mamar de la teta del estado sin consecuencias y sin fin.

Esa madre lactante no vive de otra cosa que de “quienes trabajan y pagan impuestos”.

Después vino el resto de los vivísimos criollos, que creyeron entender la fórmula Peronista: “mantener en la ignorancia al pueblo para manejarlo y explotarlo, mientras cree que está siendo beneficiado”. Usaron y siguen usando esa receta que tanta riqueza les ha dado. No hablamos de riqueza espiritual, por supuesto.

Han vaciado las arcas de la nación argentina una y otra vez, sin ponerse colorados.

En las últimas décadas, la diferencia entre quienes trabajan y sostienen al estado y quienes viven de él, se ha ampliado a niveles insostenibles.

Quienes se acostumbraron a que no hay que trabajar para vivir, se niegan a cambiar. Llevan varias generaciones así. Además tienen adherido al ADN la victimización aunque sean ellos quienes, recibiendo oportunidades de progreso verdadero, no las aceptan.

Con el agravante de la mafiosa actuación de los mal llamados gremialistas, quienes sistemáticamente se han enriquecido a costa de sus representados, y no han mejorado en casi nada la situación de los trabajadores.

Si Argentina no admite que está enferma, que tiene una sociedad adicta y una enfermedad que curar, estará destinada a la desintegración total. Se que suena muy negativo, pero no es así.

Si te dan un diagnóstico de “cáncer no terminal”,¿cuál sería tu plan de acción? ¿Escribes un testamento y te tiras de un puente? ¿O buscas las mejores posibilidades de curarte?

Por favor argentino, tal cual harías con un diagnóstico de una enfermedad grave: pensá en tus hijos, tus nietos, tu familia y lucha por encontrar una cura. Vale la pena.

Lana Montalban

 

 

Vacuna Anti Culebrilla. No Esperes.

Queridos argentinos:

Espero que a la tierra de las pampas no haya llegado el flagelo conocido como “Movimiento Anti-Vacunas”, que viene castigando sin parar al gran país del Norte donde habito, y que está creando devastadoras consecuencias basado en cero (si, cero) evidencia científica, que relaciona la vacunación con el autismo y otros problemas inventados.

Este interesante artículo de Infobae, anuncia que la vacuna contra la llamada “culebrilla” o herpes zóster está ahora disponible en el país.

¿Tuviste varicela? ¿No sabes si tuviste varicela? ¡Si tienes más de 40 años, por favor date la vacuna!

Mi mamá murió de culebrilla en 2016. No directamente, pero sí. Tenía jóvenes e independientes 91 años, así que no hagan caso a los números que describen que el riesgo es hasta “los 60”. Como las dolorosisimas ampollas típicas de la enfermedad tardan unos días en salir, la diagnosticaron mal, y le dieron medicamentos que la mataron. Así nomás.

El especialista en enfermedades infecciosas, Dr. Daniel Stamboulian, describió en el artículo a una de las complicaciones típicas como “un dolor incomparable”.

Así que, a hacer la cita y a vacunarse, como hice después del fallecimiento de mi viejita.

Aquí el enlace con la nota: https://www.infobae.com/2014/09/25/1597358-la-culebrilla-ahora-tiene-vacuna-la-argentina/

Arte y Artistas en Miami

El sábado 23 de febrero vimos el nuevo espectáculo de teatro local.

Bajo el nombre “Stand Up Latino”, la actriz argentina Sabrina Olmedo, hija del gran Alberto, reunió un homogéneo grupo de comediantes, en una producción impecablemente armada que, como acuñó Alejandro Lerner hace mucho, fue realizada “a pulmón” con un resultado altamente profesional.

Los venezolanos Wilmer Ramírez, Milton Granadillo y el argentino Martin Russo junto con Sabrina, fueron oficialmente declarados E.P.D.R. o “Enemigos Públicos Del Rimel”, para aquellas féminas que tuvimos la mala idea de no usar uno a prueba de agua. Lloramos de la risa durante la hora y cuarto que duró el espectáculo.

Olmedo describiendo su vida junto a un papá famoso y su salida con un cubano a quien no le entendía a su llegada a Miami, nos sacó las primeras lágrimas. Quien vive o pasa por esta ciudad no puede dejar de sentirse identificado con lo que decía cada uno de los artistas.

Granadillo nos dejó una lección paterna de humildad, pobreza, y tacañería que recordaremos por siempre, entre risas y aplausos.

Russo, conocido como el mejor imitador de Luis Miguel y muchos artistas más, explicó en detalle cómo comenzó su carrera imitando a su padre, lo cual terminó convirtiéndose en un grueso y gracioso error.

Y finalmente Ramírez, quien aprovechó la presencia en el teatro del cantautor Diego Torres y el supuesto parecido de mi prometido con El Puma Rodríguez, nos desternilló de risa tanto con su preparada rutina como con sus improvisaciones.

El plan del grupo es presentar el espectáculo una vez por mes en el mismo lugar, el MMC Multimedia, comenzando el 16 de marzo de 2019 y no puedo más que recomendarlo efusivamente tanto a quienes viven en Miami como a quienes vengan de visita, con la debida aclaración que no soy crítica de espectáculos, sino sólo parte de un público que anoche quedó casi sordo y disfónico por el volumen de las risas y los aplausos.

Para quienes vivimos en Miami, la oferta teatral es diversa, aclaremos que con diversa calidad. Hay gente que aún cree que Miami sólo se trata de playas y salir de compras. La variedad va de una orquesta sinfónica como MISO dirigida por el venezolano Eduardo Marturet, hasta flamenco, opera, artistas de primer nivel de pop, rock, rap, reggaeton, hasta obras de teatro independientes y deportes. También hay una enorme movida artística más allá de la famosa Art Basel durante la primera semana de diciembre. Cada barrio tiene su día de “paseo de galerías” con múltiples actividades en cada una.

Miami ha dejado hace mucho de ser la soñolienta localidad para norteamericanos jubilados y  cubanos que huyen del gobierno castrista, para convertirse en una ciudad cosmopolita, pujante y de cambio constante.

Hay restaurantes baratos y divertidos, o carísimos y sofisticados, shoppings nuevos y los maravillosos “outlets”. Esas son sólo algunas de las múltiples ofertas que se pueden disfrutar aquí.

Si tienen pensado venir de visita a EEUU, no dejen de pasar por Miami, la más sexy de las ciudades norteamericanas. Aquí usamos poca ropa los 365 días del año.

 

Las Manos De Mi Madre

Publiqué en las redes sociales una foto con las manos de mi mamá, junto a las de mi hija y las mías. Las respuestas y comentarios me inspiraron a escribir que las manos de mi madre, son aquellas que se negaron a tocarme los primeros meses de mi vida, hasta comprobar que no llevaba en mí la misma enfermedad que había matado a mis dos hermanitas. Esas manos que morían por tenerme en brazos y acariciarme, llegaron a un acuerdo con mi padre de no encariñarse con la recién nacida “por si acaso”.

Luego esas manos me alimentaron de comida sana, tortas de chocolate, de amor, de mimos y de cuidados por muchas décadas.

Esas manos siempre estaban listas para todos. Familia, amigos y desconocidos.

Esas manos se fueron arrugando, manchando, llenando de artritis y dolores, pero nunca dejaron de coser ropa, de cocinar mis platos favoritos, de organizar álbumes de fotos, cajones y todo aquello que le pusiese delante ante su pregunta de ¿en qué te puedo ayudar?

Esas manos cuidaron a su marido durante 64 años como una experta y una amante eterna.

Esas manos siguieron haciendo y enseñando cerámica y escultura hasta su partida a los 91.

Esas manos cuidaron con un amor infinito a su nieta adorada, la misma que hacía bailar de amor a su corazón. Esas manos le cocinaban, le cosían, le enseñaban todo lo que podían transmitirle a ese ser que le dio sólo alegrías durante sus 22 años de vida.

Esas manos abrían la computadora que contenía mis notas y que mi madre me leía mientras yo manejaba para trabajar en Hola TV y me ayudaban a memorizar la información que grabaría un rato más tarde.

Esas manos aún jugaban a las cartas y a los dados, hacían crucigramas a diario manteniendo intacto su cerebro, acomodaban placares, escribían emails, pagaban cuentas, hacían cuentas con lápiz y cargaban las bolsas del supermercado.

Esas manos de piel tan suave pero sin huellas digitales tras tantos años trabajando con la arcilla, que le dieron infinidad de problemas con la documentación inmigratoria a EEUU, se fueron para no volver.

Esas manos, deben estar tejiendo bufandas a los ángeles para que no se resfríen.

 

Cosa Rara La Muerte

Que rara es la muerte. Tan definitiva, tan eterna, tan inapelable ella.

No estamos bien educados. Al nacer, todos y cada uno de nosotros tenemos una sola certeza: que allá lejos dentro de muchas décadas, o en minutos nada más, nos tocará.

Nos pondrá su huesuda mano en el hombro y suave, sensualmente, nos susurrará al oído “llegó el momento”. No habrá nada en el mundo que nos salve de ello. Ni fama, ni fortuna. No hay bondad ni maldad que nos libre de nuestro último minuto en éste plano.

Nuestro mayor problema no surge por morirnos, sino porque no sabemos qué nos espera del otro lado.

¿Es verdad lo del túnel oscuro con una potentísima luz al final?

¿Hay cielo?

¿Hay infierno?

¿Nos esperan 70 y pico de vírgenes?

¿Llevaré mis pertenencias, con las que fui enterrado, al más allá?

¿Está bien que me embalsamen? ¿Que me cremen? ¿Que me entierren? ¿Que mis cenizas sean esparcidas en el mar?

¿Nos ven los espíritus de nuestros seres queridos? ¿Nos escuchan? ¿Pueden ayudarnos?

¿Les importa si vamos o no a aprobar el examen, conseguir ese trabajo o si tal persona será el amor de nuestras vidas o nos destrozará el corazón?

Cada religión, secta y creencia ha inventado una respuesta y una historia diferente para aplacar o controlar a los pueblos.

¿Y quienes no siguen una religión o secta organizada tienen más tranquilidad al respecto? ¿O es aún peor?

Hay pueblos, como los mexicanos, que festejan la muerte. La celebran. No es que no la sufran, pero desarrollaron una relación más cercana con ella y quizás eso aplaque su sufrimiento. Tengo que hablar con mexicanos para saber la respuesta.

Lo cierto es que toda ésta diatriba surge del hecho que muchas personas queridas han muerto ya a lo largo de mi vida, pero ninguna me afectó tanto como mi madre.

Aún no he logrado borrar sus teléfonos de mi celular a 2 años y 4 meses de su partida. Le hablo a diario en privado y también en voz alta (cuando estoy manejando, por ejemplo). Percibo señales de su presencia. La sueño. Y de ésa forma se me hace más soportable su ausencia.

Siempre pensé que educamos mal a nuestros niños cuando evitamos el tema. Decimos “el abuelito se fue al cielo”. “Tu perrito se escapó”. En vez de decir, simplemente “se murió”.

Recuerdo cuando mi hija tenía unos 3 años. El papá se la había llevado por el fin de semana y la trajo de vuelta con un par de horas de demora. ¿Que paso? Le pregunté cuando vino mientras Nicole corrió a agarrar a nuestros gatos y se generó el siguiente diálogo:

El: murió Pape. (El bisabuelo)

Yo: le dijiste a Nicole?

El: no

Así que ésa noche, mientras la bañaba, le dije “te acordas de Pape?

“Si”.

“Bueno, ahora vas a tener que recordarlo en tu corazón porque no lo vas a volver a ver. El se murió”.

Ella me miró por un instante, como pensando, y siguió jugando con sus patitos de goma.

La semana siguiente caminábamos por la calle y me dice: “mira mami, una abejita”.

Le advertí: “no la toques mi amor. Aunque está muerta igual te puede picar”.

Y me respondió: ¿”Como Pape”?

“Si, como Pape”.

Ella procesó con naturalidad la noticia.

No es que haya sufrido menos cuando murieron sucesivamente su abuelo, su bisabuela y su abuela ya siendo más grande, pero tengo confianza que de alguna forma, saber que es algo que está en la agenda de todos y cada uno, alivia en algo el dolor.

Denigraron a un ex futbolista por trabajar en Uber. Mi opinion.

A finales de 1994 mi única hija Nicole tenía 3 meses, cuando de un día para otro, y por razones políticas, cancelaron el programa de TV donde trabajaba(*) y por el cual había regresado a Argentina tres años antes, luego de vivir por diez en EEUU.

Así, madre soltera de un bebé, sin ayuda económica, con pocos ahorros, con mi currículo bajo el brazo y en un país complicado como siempre, me dediqué por meses a recorrer todas las redacciones, canales de TV, radios y demás, con la esperanza de conseguir ese ingreso que necesitaba de inmediato.

Mis padres me ayudaron. También tuve amigos que nos ofrecieron vivir en sus casas.

La horrible respuesta que obtenía en mi búsqueda era una repetición que me dolía en los oídos, en el corazón y en las vísceras.

“No, Lana. No tenemos nada para vos. Estás sobre calificada”.

Quizás les sonaba como un piropo, pero para quien tiene que proveer para su familia era la peor de las frases.

Quería ser la última reportera. La productora principiante. No importaba. Necesitaba una entrada para pagar el alquiler, comprar comida, pañales.

Finalmente después de tanto esfuerzo, y como por obra de magia, Canal 9 me contactó y me contrató por unos años, permitiéndome hacer nuevamente lo que me gustaba. Tuve mucha suerte.

Nunca he contado esta historia ni privada ni públicamente, pero no puedo hacer menos ante la cruel reacción hacia un joven argentino como el ex defensor de Independiente Juan Manuel Trejo, quien no elige la limosna ni el delito, opciones que parecen estar muy de moda en nuestro país, y decide hacer lo correcto.

Sigo viviendo en Miami, donde el sueño americano no es más que una ilusión para muchos de quienes elegimos emigrar hacia estas tierras.

Sólo espero que si en el futuro viajo a Buenos Aires de visita, sea Juan Manuel uno de mis choferes de Uber. O mejor aún. Que él haya logrado hacer otra cosa si ese es su sueño. Se lo merece.

(*) Edición, Plus por Telefé.

 

MIAMI-DADE MIDTERM VOTING

Queridos amigos. No es una exageración decir que “nos jugamos el futuro de nuestro país” (adoptivo en mi caso). La democracia peligra y muchos de nuestros derechos “establecidos” están en juego.

Para aquellos que no tienen tiempo o ganas de hacer las diligencias necesarias para entender las COMPLICADISIMAS boletas de votación, me tomé el trabajo de ayudarlos. Asi votaré yo. Siganme o averiguen solos. Pero VOTEN por favor! No pueden dejar en manos de otros las decisiones de sus futuros y los de sus hijos. Gracias!

Dear friends. It is not an exaggeration to say that “we’re gambling the future of our country” (adopted country in my case). Democracy is in danger and many of our “established” rights are at stake. For those who do not have the time or desire to take the necessary steps to understand the COMPLICATED ballots, I went through the trouble to help you. This is how I will vote. Follow me or find out by yourself. But VOTE please! Don’t leave decisions of your future and those of your children to others. Thank you!

Click on the images and make a screenshot to take to the voting booth.

Pincha en las imágenes. Y haz una foto para llevarla al votar.