Contaré Al Revés (For English Scroll Down)

Hace días que me da vuelta una idea en la cabeza y la quiero escribir, pero me preocupa que no se entienda bien el concepto. O que se entienda y suene negativo. Aquí voy.

Cuando festejamos un cumpleaños, lo que estamos diciendo es: “celebremos que pasaron tantos años desde el momento en el cual salimos de la panza de nuestras madres”. O en otras palabras: “hagamos una celebración por haber vivido o sobrevivido todos estos años, sean 15, 25 o 70”.

Nunca fui buena en matemáticas pero los números me encantan para ciertas cosas. Por ejemplo para pensar en cuentas regresivas como la siguiente. ¿Cuántos años de vida me quedaran? Quién puede saberlo. Si no me pisa un camión, ni me caigo tontamente en una escalera mojada y me parto el cráneo, si no me da una enfermedad mortal, digamos que, con toda la furia, viviré unos 33 años más. De ellos, ¿cuántos serán años con “calidad de vida? Me refiero a que podré seguir caminando sin que me duela, podré levantarme sola del inodoro, podré dormir sin reflujo gástrico o problemas respiratorios, dolores artríticos y las millones de cosas que le pasan a la población en general cuando envejece.

¿Me siguen por ahora? Cada uno haga su propio cálculo obviamente.

Digamos que, de una buena calidad de vida, me quedan 20 años.

Si los últimos 20 se pasaron volando y la sensación es que el proceso se acelera cada vez más, no puedo ignorar que los próximos 20 pasarán como un tren bala japonés.

O acaso no les parece increíble que, para cuando publique esto en mi blog, el primer mes del año 2020 ya se haya terminado.

Por eso quiero hacer otra cosa a partir de ahora. Mi cumpleaños es el 27 de julio. He decidido cambiar la estrategia. Voy a festejar el tiempo que me queda y no lo ya vivido. De esa forma, cuando celebre el 27 de julio de 2020, serán 33 velitas, y en el 2021 serán 32 y así sucesivamente.

Volviendo a las matemáticas.

Si cada día tiene 24 horas, cada año tiene 8.760 horas

30 años son 262.800 horas y 15.768.000 minutos. ¡Casi 16 millones de minutos! Parecen muchos, a menos que nos demos cuenta que hoy, 30 de enero, en lo que va de 2020 ya usamos 43.200 de esos minutos.

Quizás de esa forma logre tomar conciencia de lo finito de mi tiempo en esta tierra, de que cada minuto que sufro o no disfruto es un minuto desperdiciado de la cantidad total que me quedan.

Visto así es más fácil enfocarse en no desperdiciar el tiempo en nimiedades, en tristezas, en enojos con quienes queremos. Hay que tener premura para decir lo que sentimos a quienes nos rodean, hacer las cosas que nos hacen felices, incluyendo comer ese alfajor o tomar ese vino. Dedicar tiempo a nuestros seres amados, a nuestros hobbies, a nuestras mascotas. Sonreír más, aún sin razón. Tener menos la razón y dar más abrazos. Leer más libros, escuchar más música, hacer ese curso que dejamos pendiente desde siempre, porque la realidad es que la “fecha de vencimiento estimada”, puede cambiar por miles de circunstancias impredecibles. La mayoría de quienes ya no están, no lo tenían en sus agendas. Fueron sorprendidos inesperadamente y seguro que cuando quisieron darse cuenta, ya estaban en otra dimensión.

Espero no tomes este escrito con pesimismo o negatividad sino todo lo contrario, que el mismo te de más ganas de respirar profundo y disfrutar más cada uno de los minutos que te quedan.

Sin ir más lejos, desde que empecé a escribir, tuve que descontar 60 minutos. No hay tiempo que perder.

English Version.

I’m Are Counting It The Other Way Around

I have had an idea in my head for days and I want to write it, but I am worried that the concept may not be well understood. Or that it is understood and sounds negative. Here I go.

When we celebrate a birthday, what we are saying is: “Let’s celebrate that so many years have passed since the moment we left our mothers’ bellies.” Or in other words: “Let’s make a celebration for having lived or survived all these years, whether it is 15, 25 or 70”.

I was never good at math but I love numbers for certain things. For example to think about countdowns like the following. How many years of life will I have left? Who knows? If I do not get killed by a truck, nor do I fall foolishly on a wet staircase and break my skull, or I don’t get a deadly disease, let’s say that, with a lot of optimism, I will live for 30 more years. How many of them will be years with “quality of life? I mean, I can keep walking without hurting all over, I can get up alone from the toilet, I can sleep without gastric reflux or respiratory problems, arthritic pains and the millions of things that happen to the general population as they age.

Do you follow me for now? Everyone obviously must make their own calculation.

Let’s say that, with a good quality of life, I have 20 years left.

If the last 20 years flew by and the feeling is that the process is accelerating more and more, I cannot ignore that the next 20 will pass like a Japanese bullet train.

Doesn’t it seem incredible to you that, by the time I publish this on my blog, the first month of 2020 is over?

That’s why I want to do something else from now on. My birthday is July 27th. I have decided to change the strategy. I will celebrate the time I have left instead of the one I already lived. That way, when I celebrate on July 27th, 2020, it will be 30 candles, and in 2021 it will be 29 and so on.

Going back to math.

If each day has 24 hours, each year has 8,760 hours

30 years are 262,800 hours and 15,768,000 minutes. Almost 16 million minutes! It seems like a lot, unless we realize that today, January 30st, so far in 2020 we already used 43,200 of those minutes.

Perhaps that way I can become aware of how finite my time on this earth is, that every minute I suffer or do not enjoy is a wasted minute of the total amount I have left.

Seen this way, it is easier to focus on not wasting time on trivialities, on sorrows, on anger with those we love. We must hurry up to say what we feel to those around us, do the things that make us happy, including eating that chocolate cake or drinking that wine. Spend time with our loved ones, our hobbies, and our pets. We need to smile more, even without reason. Be less right and give more hugs. Read more books, listen to more music, do that course that we have always left pending, because the reality is that the “estimated expiration date” can change due to thousands of unpredictable circumstances. Most of those who are no longer around didn’t have it on their calendars. They were unexpectedly surprised and I’m quite sure that when they realized it, they were already in another dimension.

I hope you do not take this writing with pessimism or negativity but quite the opposite; I hope it makes you feel more like breathing deeply and enjoying each one of the minutes you have left.

Since I started writing this, I had to discount 60 minutes. There is no time to waste.

Argentina Está Enferma

Dicen que el primer paso para superar una adicción es admitirla. Y para superar una enfermedad, aceptar que se la tiene y combatirla.

Creo que la sociedad argentina está enferma.

Enfermó hace décadas con el advenimiento de un líder mesiánico como Perón, quien hizo creer -a parte de la población-, que se podía mamar de la teta del estado sin consecuencias y sin fin.

Esa madre lactante no vive de otra cosa que de “quienes trabajan y pagan impuestos”.

Después vino el resto de los vivísimos criollos, que creyeron entender la fórmula Peronista: “mantener en la ignorancia al pueblo para manejarlo y explotarlo, mientras cree que está siendo beneficiado”. Usaron y siguen usando esa receta que tanta riqueza les ha dado. No hablamos de riqueza espiritual, por supuesto.

Han vaciado las arcas de la nación argentina una y otra vez, sin ponerse colorados.

En las últimas décadas, la diferencia entre quienes trabajan y sostienen al estado y quienes viven de él, se ha ampliado a niveles insostenibles.

Quienes se acostumbraron a que no hay que trabajar para vivir, se niegan a cambiar. Llevan varias generaciones así. Además tienen adherido al ADN la victimización aunque sean ellos quienes, recibiendo oportunidades de progreso verdadero, no las aceptan.

Con el agravante de la mafiosa actuación de los mal llamados gremialistas, quienes sistemáticamente se han enriquecido a costa de sus representados, y no han mejorado en casi nada la situación de los trabajadores.

Si Argentina no admite que está enferma, que tiene una sociedad adicta y una enfermedad que curar, estará destinada a la desintegración total. Se que suena muy negativo, pero no es así.

Si te dan un diagnóstico de “cáncer no terminal”,¿cuál sería tu plan de acción? ¿Escribes un testamento y te tiras de un puente? ¿O buscas las mejores posibilidades de curarte?

Por favor argentino, tal cual harías con un diagnóstico de una enfermedad grave: pensá en tus hijos, tus nietos, tu familia y lucha por encontrar una cura. Vale la pena.

Lana Montalban