Adicciones

Charlie_Sheen_March_2009
No soy Charlie Sheen, ni tengo HIV, ni mi anuncio provocará portadas de revistas y diarios en el mundo entero. Pero lo digo aquí, por este medio. Lo acepto y me hago responsable: soy una adicta.
Estoy haciendo lo posible por vencer mi adicción, pero por el momento los resultados me son adversos. No logro superarla y por el contrario, cada día estoy peor, con una adicción más profunda.
Si te estás imaginando que hablo de alcohol o de algún tipo de drogas, estás en lo incorrecto. Hablo de la tecnología.
Antes de tener el mal llamado “teléfono celular inteligente”, que no es más que una sofisticadísima computadora para el bolsillo del caballero y la cartera de la dama, cuando salía de mi casa dejaba de estar comunicada con mis amigos o mi trabajo, no tenía posibilidad de averiguar nada a menos que pasara por una biblioteca, no me enteraba de noticias locales, nacionales o internacionales a menos que estuviese manejando con la radio puesta en una radio AM, o que alguien en el subterráneo o el chofer del taxi me dijera: ¿se enteró de tal y tal cosa?
Ahora todo eso y mucho más ha cambiado. Si veo mi cuenta de Twitter cada 20 minutos, me entero de 20 noticias de todo tipo. Desde que Turquía bajó a un avión ruso hasta cual es la tendencia en zapatos en Argentina o en Groenlandia. Desde qué dijo un premio Nobel de literatura hasta las ridículas declaraciones de amor o desamor de una estrella de un reality show. Todo esta allí, en mi mano, recibiendo –según algunos informes, negado por otros- una interesante cantidad de radiación diaria que haría sonrojar a Madame Curie.
No puedo dejar de mirarlo, leerlo, reenviarlo, compartirlo. Me hace sonreír, reír, lagrimear y llorar con sus videos, sus fotos y sus historias de supervivencia, gatitos disfrazados y avisos también disfrazados de historias reales.
Antes no podía dormirme sin darle el besito de las buenas noches a mi hija. Ahora, no puedo dormirme sin revisar una vez más mis redes sociales, E-mail, cables de noticias, etc. ¡Y eso que hacían 5 minutos que lo había hecho por ultima vez!
En China se conoció hace poco que existen clínicas de desintoxicación a Internet que varían desde métodos militares hasta tratamientos farmacológicos. En EEUU hay una clínica en el estado de Pensilvania que ha comenzado a tratar jóvenes y no tan jóvenes con adicciones a la tecnología. Algunos de los pacientes hasta han desarrollado coágulos en sus piernas porque no se levantan de la computadora ni para ir al baño (si, usan pañales para adultos o una botellita como baño).
Como si no tuviésemos suficientes enfermedades en el mundo, nos arreglamos para inventar nuevas.
Ah! Dicho sea de paso, lo mío fue una exageración. Dependo muchísimo de la tecnología, pero si no la tengo, ni me vuelvo loca, ni tengo problemas de adaptación

Ommm…Ommm

In white
Mi mente juega en contra de mi cuerpo.
Hace un par de semanas empezó a dolerme el cuello, luego la espalda y luego el brazo derecho, hasta que termine yendo al médico para que me diera algo que me permitiera seguir funcionando con mis múltiples actividades diarias.
En realidad más que los relajantes musculares que me dio el doctor, lo que necesitaba era una vacación. El amoroso de mi novio me sacó a pasear por el fin de semana, me confiscó el celular y como no lleve ni mi computadora y ni mi iPad, estuve lo suficientemente desconectada y relajada, para volver a mi estado ideal.
Pero lo que no voy a lograr ni con un fin de semana de descanso, ni con algo que la química moderna pueda crear, es la habilidad de bajar uno o varios cambios, y poder detenerme más en las cosas simples de cada día, algo que pregono en forma continua pero que me es muy difícil de hacer, ya que va en contra de mi naturaleza y mi personalidad.
Quizás algún día lo logre, aunque me veo más como una de esas viejitas de 80 y pico de años que no paran de hacer cosas para sí mismas y para los demás. Al fin y al cabo, toda mi rebeldía adolescente no me sirvió para diferenciarme: soy igual a mi mamá. O peor.

Reencuentro Despues de Varias Decadas

Lana Hamap
Esta foto me la tomaron sin darme cuenta, cuando tenia 19 años, las cejas mal depiladas…y unos cuantos kilos de más.
Lo curioso es que la acabo de recibir ahora por correo regular, enviada por el “muchacho de antes” que la sacó del otro lado del mundo y que vive en Holanda (es holandés) décadas después de ser tomada.
¿Como hizo? Me buscó en las redes sociales, pero tenía mi nombre antiguo. Encontró dos direcciones a las que envió sendas cartas iguales conteniendo varias fotos de entonces y su E-mail.
Ahora, volvimos a conectarnos gracias a la “tecnología moderna”, la misma que muchos acusan de provocar la mayor de las soledades, cuando supuestamente estamos todos conectados con todos.
Esta es la segunda vez que me pasa. En febrero de 2014 otro “ex joven” conocido hace muchas décadas en la misma época, me contactó vía Facebook. Me tuvo que contar unas cuántas cosas para que le creyera que me conocía: ni lo recordaba…ni lo recuerdo aún…Este es de Canadá.
Lo mas maravilloso es que sin que yo lo sepa, había personas por el mundo que me recordaban después de tanto tiempo y que tenían ganas de reconectarse conmigo. Habra mas? Hace tiempo que estoy buscando a gente que perdí hace rato, los encontrare alguna día? Ojalá!
¡Una maravilla esto de Internet!
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This picture was taken without my knowledge, when I was 19, with a bad eyebrow job… and a few extra pounds. The funny thing is that I just received this picture by regular mail, sent by the a boy who took it on the other side of the world and who is living in Holland (he is Dutch) decades after being taken. How did he find me? He looked me up on the Internet, but he had my old name. He found two addresses and sent two letters containing multiple photos and his E-mail. Now, we reconnected thanks to this “modern technology”, the same many accuse of causing people to be the loneliest they have ever been, while we are all connected with everyone. This is the second time it happens. In February 2014 another youngster that I met at the same time and same place, contacted me via Facebook. He had to tell me a few things to convince me that he knew me, for I did not remember him… He is from Canada. The most wonderful part about all of this is that without my knowledge, there were people somewhere in the world thinking about me and trying to find me. Could there be more? I have been looking for friends that I lost contact with for years. Would I ever find them? I hope so!
The wonders of the Internet!